"La campaña del Ayuntamiento de Pamplona contra las agresiones
sexistas y el debate social son un paso, pero hay que poner el foco en
la educación en igualdad
Emilia Arias relata las agresiones que ha vivido como reportera en sanfermines, reflejo de la mentalidad machista de que en fiestas todo vale
Emilia Arias relata las agresiones que ha vivido como reportera en sanfermines, reflejo de la mentalidad machista de que en fiestas todo vale
Campaña del Ayuntamiento de Pamplona contra las agresiones machistas en Sanfermines
- Pamplona es una ciudad estupenda llena de gente agradable.
- Las chicas (extranjeras o no) están en su derecho de mostrar los pechos en público, eso no implica que todo el mundo tenga derecho a tocarles o arrancarles la ropa sin permiso. Si media consentimiento, todo va bien, pero al loro con el Opus Dei…
Aclarados estos dos puntos, empezamos…
A Pamplona hemos de ir con una media, un calcetín y un spray pimienta… Este año he vuelto a Sanfermines después de 365 días desde aquel Tetas y toros que escribí después de ver en Argia
fotos de mujeres manoseadas sin permiso, en algunos casos, por decenas
de machirulos de aquí y de allí durante el chupinazo. En aquel momento,
la viralidad generó debate, polémica y un buen número de amenazas de
muerte y ofertas sexuales en mi buzón de correo tan apetecibles como “te
voy a arrancar las tetas a mordiscos”, “te hace falta un buen pollazo” o
“ven a Pamplona que te vas a volver a casa con las tetas moradas”.
El tema saltó a las teles, las radios y los diarios. Hubo quién se
limitó a juzgar a las chicas que decidían desvestirse, hubo quién
consideró que era cuestión de imagen y hubo quién, ¡sorpresa!, considero
que exagerábamos… También hubo quién se lo tomó como una cuestión
regionalista, geográfica incluso: “En Pamplona somos muy buena gente, te
invito a venir y que lo compruebes”. Ya, lo sé, voy cada semana a
Pamplona, mi artículo habla sobre la conversión del hombre en “manada” en fiestas como estas en las que todo parece valer y sus consecuencias machistas; sobre el machismo normalizado y sobre el acoso al que parecemos acostumbradas por desgracia.
Los colectivos feministas navarros llevan años denunciando el acoso
machista que sufren las mujeres en unas fiestas masivas donde el alcohol
y otras drogas se convierten en la excusa perfecta para comportarse
como ñues, con permiso de estos adorables animales del Serengueti. En
2013, sin ir más lejos, se denunciaron 40 agresiones sexuales durante
las fiestas de San Fermín.
Este año las paredes de
Pamplona están empapeladas de carteles contra el acoso. El Ayuntamiento
ha puesto en marcha toda una campaña institucional de lucha contra las
agresiones sexuales. Eso y que hablemos de esto, es un paso. Eso y que un muchacho se lo piense antes de tocar teta sin permiso, es un paso. Eso
y que una chica sepa identificar el acoso como lo que es, es un paso.
Que de una vez por todas se entienda que NO significa NO.
Cuando solo habían pasado unas horas desde el chupinazo ya había varias
llamadas al número que había habilitado la Policía foral contra dichas
agresiones y un joven había sido multado con 200 euros por acoso.
Este año he ido a cubrir el chupinazo como reportera. ¿Qué tendrá el micro que me salen “amigos” por todas partes?
Lista de agravios:
- Me han mojado la camiseta con una pistola apuntando a los pezones al grito de “a las tetas, a las tetas”.
- Me han tocado el culo varias veces y no sé ni quién ha sido por la cantidad de gente que me rodeaba. La sensación es entre vomitiva y asquerosa. A no ser que nos acostumbremos a estas dinámicas, algo así como “es lo que hay por llevar escote, tener pechos grandes o llevar un micro”… o caigamos en la terrible falacia de medir nuestro atractivo o nuestra valía como mujeres por sus faltas de respeto y su manía de cosificarnos y objetualizarnos…
- Además, el lirismo ha sido el protagonista entre la sangría y el kalimotxo. Frases como “la de rojo que te la cojo”, “la de La Sexta, tira de esta” y “hazme una entrevista que yo pongo el micro”. Estas frases suelen ir acompañadas de risas grotescas de un grupo más o menos numeroso de amigos que jalean y apoyan al poeta en cuestión.
Todo eso, queridos jóvenes que vais al chupinazo como quién va al
Eurodisney del “todo vale” hormonal, no mola nada. Es machista y la
biología no es excusa. Siento daros un dato que desbarata vuestro argumento de “somos hombres, tenemos hormonas y con alcohol no se controlan”:
una de las cosas que nos diferencia de los animales es la capacidad de
tomar decisiones racionales basadas en procesos mentales. Ergo, si no
podéis controlar vuestras hormonas, sois animales.
Me preocupan mucho ellas, las que le quitan hierro y las que culpan a las mujeres del acoso que sufren.
Y es que las mujeres también somos animales de costumbres y a todo se
acostumbra una. Una joven de 27 años me decía que situaciones como
cortar el paso con los brazos, agarrar a alguien y no dejarle que se
vaya, besar sin permiso, tocar el culo o mojar los pechos de una mujer y
tirar de su ropa… eran básicamente ligar.
Pongamos
el foco donde hace falta: educación en igualdad para evitar situaciones
de acoso y, por supuesto, ninguna agresión sin respuesta. Las multas y los dispositivos policiales que ha puesto en marcha el Ayuntamiento están muy bien pero no son suficientes para evitar el acoso. El virus machista está dentro
y viene de atrás: está en quién considera que exagero, está en quién
entiende que son unas guarras las que se quitan la camiseta, está en
quién les juzga como siempre a ellas y entiende que ellos no se pueden
controlar, está en quién ve a las mujeres como un katxi o un pintxo:
solo una parte más de la juerga…
Las fiestas también
son nuestras y las queremos vivir tranquilas, en igualdad y sin miedo.
Este año tengo la sensación de que estas agresiones y acosos se
visibilizan, dejan de estar en la sombra, ya no se quedan en anécdota y
tienen el lugar que merecen.
Adelante compañeras, y también compañeros. Hagamos ruido… porque avanzamos."
molt bon article.
ResponderEliminarMuy interesante, no tenía idea que esto ocurría y es necesario tomar buenas medidas. Gracias
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